No a reforma tributaria que afecte a la clase media y a los vulnerables

Dilian Francisca Toro Torres

El gobierno radicó finalmente en el Congreso su proyecto de Reforma Tributaria, denominada ‘Agenda de Transformación Sostenible’ y con la cual pretende recaudar cerca de $23,4 billones de pesos para tapar el hueco fiscal dejado por la Pandemia y poder financiar sus programas sociales. Sin embargo, se trata de una iniciativa que tal como está presentada afectará duramente al ciudadano común, pues pretende obtener la mayor parte de dichos recaudos de las personas asalariadas y más vulnerables.

De acuerdo con el Proyecto, un 60.7% de estos recursos van a provenir de las personas naturales; el 31.1%, del IVA y un 13,2% de las empresas. Si bien hay que reconocer que el Gobierno escuchó el clamor de todo el país para no gravar con el IVA los artículos de la canasta familiar, no es posible aceptar que se le cobre este impuesto a los insumos que intervienen en la producción de bienes de dicha canasta familiar.

No estoy de acuerdo con que se impongan más impuestos de renta a las personas naturales, porque eso significa afectar el bolsillo de los trabajadores del país que ya se han visto afectados por la Pandemia, como tampoco comparto que se cobre el IVA a las tarifas de servicios públicos domiciliarios a los ciudadanos de estrato cuatro, quienes pertenecen a la clase media y también han padecido fuertemente los efectos negativos de esta crisis humanitaria.

De otra parte, pretender gravar con IVA las mesadas a los pensionados que devenguen más de $4.800.000 como lo plantea esta Reforma, no es justo, porque nuestros jubilados hicieron un ahorro a lo largo de su vida laboral y lo hicieron para lograr una vejez digna.

Desde el Partido de la Unidad hemos indicado que nuestras bancadas no aprobarán estas y otras medidas que son lesivas para los ciudadanos, esa es una línea roja que no vamos a cruzar. Consideramos que para que el Gobierno logre aprobar su reforma esta debe invertir su dinámica y hacer que quienes paguen más impuestos sean los que tengan más recursos.

Por ejemplo, se debe hacer que tributen más las rentas de capital; que los dividendos no se graven con el 15% sino con un porcentaje mayor. También, aumentar el Impuesto al Patrimonio, el cual se puede hacer de forma gradual dependiendo del valor de dicho patrimonio.

De otra parte, estamos de acuerdo con una propuesta de la Andi, que señala que se puede aplazar la disminución de la renta a las empresas, que estaba prevista pasar del 33% al 30%. De esta manera, se generaría unos recursos adicionales para el Gobierno e igualmente se lograría lo mismo al aplazar la disminución del impuesto del ICA.

Otro aspecto que se debe tener en cuenta es que cuando el Gobierno Nacional elaboró su presupuesto, el barril de petróleo costaba $50 pesos y actualmente está en el orden de los $64, lo cual implica una ganancia de unos cuatro a cinco billones de pesos, más para sus arcas.

Tal como está planteado este proyecto tributario se está desestimulando el consumo al afectar los recursos del ciudadano y por lo tanto, ante el golpe fiscal que sufrirían, no se podría mover con sus compras la maquinaria empresarial e industrial.

La pandemia acentuó las grandes brechas sociales del país, por eso la reforma tributaria debe estar en armonía con esta realidad, no gravando a quienes más necesitan de nuestro apoyo para salir adelante, los vulnerables, los asalariados y la clase media.

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