Luis Ángel Muñoz Zúñiga

Nerviosismo por los sismos

Luis Ángel Muñoz Zúñiga

Ocurridos los sismos en el suroeste del país, se evidencia un desconocimiento y/o escepticismo generalizados. Nos dejamos contagiar de algunas recomendaciones a veces irresponsables, si no es que nos volvemos multiplicadores de los chistes post-terremotos: quien tiene nervios por los sismos, sufre de nerviosismo.

Los sismos no pasan de causar alarma y el sensacionalismo informativo. Se programan simulacros de evacuación en fechas de densa calma y a menudo escuchamos declaraciones extemporáneas de los funcionarios encargados de la prevención de desastres. Está bien que los simulacros se programen en octubre, lo preocupante es que durante estos días de la realidad, que se necesitan las acciones, el tema quede olvidado.

Ocurrido lo que era mera posibilidad, deberá aplicarse el simulacro entrenado.

Educar en la prevención de desastres implica concientizar sobre los planes de evacuación de los lugares que alberguen comunidades. ¿Usted conoce el plan de evacuación del edificio o de la unidad que habita? ¿Cuál es el plan de evacuación del colegio donde estudia su hijo? ¿En su familia se han puesto de acuerdo sobre el punto de encuentro en caso de ocurrir un desastre natural? ¿Cada familiar tiene lista una mochila de supervivencia que contenga agua, enlatados y medicamentos? ¿Los edificios públicos tienen salida de emergencia? Cali está ubicada sobre fallas geológicas y rodeada por 26 kilómetros del Jarillón que bordean el río Cauca.

Pero el Jarillón sigue con asentamientos irregulares, con su fragilidad latente y como amenaza de inundar toda la ciudad en caso de llegarse a romper.

Cabe la analogía entre el Jarillón del rio Cauca y el dique de Nueva Orleans. ¿Sufriré de nerviosismo?

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