Ahora resulta que el más impedido entre los discapacitados morales de las farc enfrenta la disyuntiva del Hamlet de William Shakespeare: “Ser o no ser, esa es la cuestión”. Pues entérese innombrable e infame narcoterrorista: Usted y su caterva fariana son asesinos, de ahí que estén afanosamente requiriendo se implemente un ilegítimo acuerdo para tratar de darle valor a su fracasado, sanguinario, derrotado y nefasto trasegar por la vida.
Busque de alguna manera documentarse antes de amenazar con requerir ante la justicia a personas que siempre han vivido en la legalidad. Lo primero, pedazo de cenutrio asesino, es que no demandaría sino que denunciaría por el supuesto falso señalamiento que le hiciera el señor Eduard Rodríguez.
Lo segundo, retal de mastuerzo pedófilo y narcoterrorista, es que si su gobierno de transición les anulase o perdonase delitos, conforme al Estatuto de Roma vigente no podría amnistiarles por delitos de lesa humanidad, ni por genocidio, ni por graves crímenes de guerra, ni por la toma de rehenes u otra privación grave de la libertad, ni por la tortura, ni por las ejecuciones extrajudiciales, ni por la desaparición forzada, ni por el acceso carnal violento y otras formas de violencia sexual, ni por la sustracción de menores, ni por el desplazamiento forzado, ni por el reclutamiento de menores… ¡Y esto es lo único que ustedes tienen para mostrar, asesinos!
Además, para que su abyecto cómplice en el Palacio de Nariño pueda amnistiarles por algo, primero deben pedir perdón (no ofrecerlo), deben decir la verdad, debe aplicárseles justicia, deben reparar a las víctimas y deben comprometerse a la no repetición… ¡Como quien dice soberbios y derrotados pedófilos, por siempre serán considerados, señalados, designados, tratados y llamados por lo que son: unos asesinos!
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