Monsalve

Leonardo Medina Patiño

Rompe su silencio de meses el arzobispo de Cali, no para traer buenas nuevas sino para generar, nuevamente, controversia en la ciudad y el país por su posible inclinación a ciertos sectores políticos de izquierda, quedándose asuntos pendientes en su devenir como dirigente eclesial de la comarca.

Por ejemplo, la destacada psicóloga Gloria H. en su columna de opinión le interroga por su silencio indolente, frente al anuncio en el pesebre en el mes de diciembre en la catedral que decía “si Jesús fuera antioqueño”, en un Valle del Cauca y en su capital que cada día reclama más su identidad. Como dice la psicóloga, ese silencio no es inocente.
Igual sucede con el litigio provocado por invertir una cifra astronómica en la “pirámide” Elite.

Dinero del que a la fecha no se conoce paradero alguno, como decimos los que sí queremos a Cali. El programa televisivo “Séptimo Día” hizo investigación sobre el asunto y Monseñor Monsalve ni siquiera fue capaz de dar la cara.

Ni qué decir de los abusos sexuales en menores de edad, pleito del que aún no se conoce el fallo definitivo de la justicia.

Pero el escándalo que conmueve a la sociedad vallecaucana esta semana es la reunión que sostuvo Monsalve, en pasados días con dirigentes de las FARC, lo cual deja a la iglesia católica mal parada, porque la pone en un sitial político en el que seguramente muchos de sus feligreses no quieren estar.

Dice un comunicado de prensa de la Arquidiócesis de Cali, que no se obligó en ningún momento a que se votara por los candidatos de las FARC, pero surge una duda: ¿entonces por qué reúne el arzobispo a los directivos de las FARC para que expongan sus ideas, y no se hace ampliamente con todos los candidatos?
¿Qué dirá la conferencia episcopal?

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