Mi voto por el No

Rodrigo Fernández Chois

En la universidad leí el Das Kapital, no uno sino los tres tomos que componen la obra de un personaje barbudo cuyo retrato colgaba en la facultad. Recuerdo que cuando vi por primera vez la imagen, su rostro bonachón me recordó a Papá Noel.

Pero al avanzar con la torturante lectura, ¡Nada que ver con Santa! Mi primer sacrificio fue abandonar “Las once mil vergas” de Apollinaire y dedicar un mes para entender la Magnum Opus del también autor del Manifiesto Comunista.

Por fortuna un semestre atrás había estudiado a los economistas clásicos, a los neoclásicos y el legado del siglo XVIII, tres circunstancias que inspiraron en mí un amor casi que religioso por los sistemas de precios, la propiedad privada y el orden democrático. Mejor dicho: ¡Estaba vacunado contra el Das Kapital!

Hago esta anecdótica introducción para entrar en materia. Al leer los textos de la X conferencia de las Farc he llegado a la conclusión de que son ellas el único actor que ha sido concreto, coherente y claro desde un principio con sus propósitos: seguirse orientando “por un ideario inspirado en el marxismo, el leninismo y el pensamiento emancipatorio bolivariano”.

Esto significa, en palabras de Marx, la dictadura del proletariado y la eliminación de la propiedad privada.

Como no comulgo con estas tesis porque considero que atentan contra las bases de lo que a mi parecer representa el menos malo de los órdenes humanos posibles, mi voto será siempre negativo a propuestas socioeconómicas semejantes…

Y como decía Borges “decir que ser anticomunista es ser fascista es tan incomprensible como decir que no ser católico es ser un mormón”.

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