Menos armas para la guerra

Wilson Ruiz

No cabe duda que todo proceso de reconciliación se consolida con la dejación de armas, que es la materialización de la voluntad de querer reincorporase a la sociedad.

Me refiero nuevamente a este tema por la importancia de lo ocurrido esta semana con la entrega de buena parte de las armas de las Farc. La ONU certificó que ha recibido siete mil de esos elementos y espera que el 20 de junio próximo se entreguen los restantes.

No genera confianza la falta de claridad en el Gobierno sobre la cantidad de armamento que ya fue entregado, ante las contradicciones suscitadas frente al porcentaje recibido por la ONU. En la guerra la primera sacrificada es la verdad, pero en los procesos de paz ésta debería salvaguardarse.

Los plazos están dados, el 20 de junio es el día establecido para el desarme total y el primero de agosto, fecha en que deberían desmontarse las zonas veredales, las partes deben acabar con los pertrechos utilizados para la seguridad de los exguerrilleros.

Lo importante es que se recupere el armamento que está en caletas, para evitar que llegue a grupos criminales. Ese justamente es el temor de algunos sectores que consideran que parte del material bélico que fue utilizado por las Farc ya está en poder de otras organizaciones ilegales.

Más allá de la discusión por la cantidad de armas entregadas y la existencia de caletas cuya ubicación no sea revelada, es preferible tener esos elementos en contenedores, dispuestos para su destrucción, en lugar de ser manipulados para atentar contra la vida de soldados, policías o civiles, que sufren las consecuencias del conflicto interno.

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