La comunicación “oficial” de la campaña por el plebiscito que define si se aprueba o no el acuerdo que el Gobierno pactó con las Farc y que será firmado el próximo lunes en Cartagena centra el discurso en un mensaje: llegó la paz.
Esta afirmación, promovida por el Gobierno en cabeza del presiente Santos, los políticos enmermelados y las Farc además de superflua es engañosa. No es cierto que con la firma del acuerdo y su posible aprobación la paz llegue a Colombia, el acuerdo permite ponerle fin casi 60 años de conflicto armado con las Farc, saca del juego armado a este grupo insurgente y les permite pasar a la vida civil, hacer política sin armas, confesar sus delitos y recomponer el camino. Las Farc son el grupo insurgente más grande y poderoso de Colombia, es deseable, además de necesaria su salida del escenario de la guerra.
La paz, incluso con la salida de las Farc aún será tarea pendiente, quedan el Ejército de Liberación Nacional, ELN, los grupos paramilitares, las bandas criminales y la desigualdad que nos ubica como uno de los países más desigual del mundo.
El acuerdo promueve valiosas reformas: Reforma Rural Integral, Reforma al modelo de participación política, el reconocimiento y un plan integral de atención a las víctimas del conflicto, la creación de una comisión de la verdad y una propuesta para solucionar el problema de los cultivos ilícitos. Muchos de estos temas son deudas históricas que es momento de solucionar en nuestro país. Tendremos un deseable escenario de post guerra con las Farc, pero la Paz seguirá siendo una tarea de todos.
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