Los tiempos para la paz

Juan Manuel Galán

La aprobación del acto legislativo para la paz permitirá garantizar el cumplimiento de los acuerdos que se realicen en La Habana. El texto que aprobó en días pasados el Senado de la República crea el instrumento para un proceso legislativo ágil, efectivo y fiel a los principios constitucionales, que asegurará el desarrollo del acuerdo firmado.

El objetivo final de dialogar con las Farc por más de tres años no es lograr la firma de un acuerdo sino la construcción de una paz estable y duradera. La firma del papel es solo el primer paso. Lo que queda es construir confianza entre las partes, atacar el mayor riesgo en un proceso de paz: el resurgimiento de la violencia por el incumplimiento de compromisos y la reapertura de negociaciones que se habían cerrado.

La tesis de que para asegurar la paz luego de la firma de un acuerdo es necesario contar con un procedimiento ágil de reformas constitucionales y legales no es nuevo. Esto está ampliamente demostrado en experiencias internacionales que indican que la fase de implementación de los acuerdos es el componente más importante para lograr la estabilidad de la paz.

Los ponentes de este proyecto fuimos especialmente cuidadosos en la redacción del nuevo procedimiento legislativo y de las facultades extraordinarias para que aquellos se limitaran exclusivamente al desarrollo de los acuerdos de paz. Así, los organismos de control mantienen la posibilidad de intervenir para verificar el cumplimiento de las facultades extraordinarias y la Corte Constitucional  queda plenamente facultada para hacer el control constitucional de las leyes expedidas. Ahora, el Congreso debe hacer su aporte a esa paz.

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