Los suplicios del pase

¿Por qué sacar el pase en Cali es una tortura? Este fin de semana escuché tres versiones que plantean panoramas distintos de este trámite.

La primera es en Medellín, donde un amigo – en un solo sitio, sin cita previa, en una sala con aire acondicionado, pantalla gigante de TV y tinto – realizó los exámenes médicos y obtuvo el documento en dos horas. Las otras dos historias ocurren en Cali.

El episodio de los exámenes médicos es parecido en ambos casos: dificultades para obtener la cita, largas esperas y problemas con el Runt. Luego viene el acto de sacar el pase. En este caso, el peor de los inframundos lo viven quienes acuden a Cosmocentro.

Estas víctimas deben ir a las 4:00 a.m., esperar en un andén, aguardar a que las empleadas monten la oficina, conecten los computadores, se maquillen y tomen cafecito antes de abrir su “despacho” y agendar cuarenta citas diarias para la siguiente semana.

¿Por qué solo dan 40 citas y se exige “madrugón” personal? Debería ser delito maltratar de esa manera a un ciudadano que paga casi 200 mil pesos por el “favorcito”. ¿Cómo es posible que en la ciudad de las fotomultas la Secretaría de Tránsito no monte una infraestructura decente para atender este trámite vital? La tercera experiencia es menos traumática.

En el centro de diagnóstico automotor de Sameco, después de la peripecia de los exámenes médicos y con la suerte de que el Runt funcione, conseguir el pase toma menos de una hora.

Haciendo cuentas, a los caleños les está tomando más de 24 horas conseguir el documento y la indolencia de las autoridades es patética.

Cali busca entrar en la lista de ciudades competitivas, hace poco salieron los resultados del Doing Bussines en los que la capital del Valle pierde el año por las dificultades para realizar trámites y eso que el pase no hacía parte de ellos.

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