Rosa María Agudelo

Los panamericanos cívicos

Rosa María Agudelo

Los Panamericanos del 71 cambiaron radicalmente el rumbo de Cali. Las obras de infraestructura, la pasión por el deporte y sobre todo el civismo fueron los grandes legados de las justas. Legados que 50 años después todavía nos dan de qué hablar. Los Panamericanos Junior llegan en un momento de quiebre de nuestra ciudad. Cali está rota en todo el sentido de la palabra. Las estaciones del MIO en ruinas, edificios comerciales abandonados, media ciudad en venta o en arriendo, las paredes grafitiadas y el tráfico colapsado. Ese listado ya es suficiente pero falta lo más grave. Hoy Cali es un “territorio” sin ley ni orden, habitado por personas sin sentido de pertenencia, sin cultura ciudadana, sin respeto por nada. Una ciudad en la que todo el mundo se cree con derecho a violar las más elementales normas de convivencia. Nunca antes había sentido vergüenza de nuestra ciudad. En menos de un mes muchos jóvenes nos visitarán y no creo que se vayan a llevar la mejor imagen. He oído muchas historias sobre la preparación en los 70, las jornadas de enlucimiento y las campañas educativas para motivarnos a tener un comportamiento ejemplar. En esta ocasión no se percibe todo ese esfuerzo, pero estamos a tiempo. Ojalá aprovecháramos los juegos para recomponer el rumbo, para repensarnos como ciudadanos. ¿Realmente queremos vivir en medio de este desorden e indisciplina? A nadie le gusta ya salir a la calle y en ella todos hacemos nuestro aporte al caos. En ese sentido, empecemos a actuar distinto: manejemos con responsabilidad, tratemos nuestras basuras con orden, bajémosle al volumen, lavemos nuestras fachadas… Cada uno haga algo por Cali, ya la administración hará su parte.

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