Los estragos de la “mermelada”

Definitivamente, este término se impuso en los últimos tres años entre los colombianos y sirve para calificar la forma como se les endulzan los “sentimientos” políticos a los congresistas, quienes son los más atragantados con semejante “delicia”.

Sin embargo, sus estragos también llegaron a los medios de comunicación de penetración nacional desde Bogotá, los que manejan, sin sonrojarse, un sesgo y una manipulación de la información y la opinión en relación con el Gobierno Nacional y de su reelección.

Se han convertido en un aparato de la felicidad, en un circo sistemático para la maravilla, gracias a los dos billones de pesos que se les ha repartido como pauta.

Por ejemplo, la información y la opinión del diario El Tiempo es dudosa, pues al fin y al cabo los Santos se quedaron con una porción de las acciones y su director es cuñado de ellos, razón por la cual las cifras de su encuestadora Datexco es poco creíble.

El noticiero RCN televisión es dirigido por un excanciller de Ernesto Samper, el mejor amigo del presidente actualmente. Por tanto, su contratista, Ipsos Napoleón Franco, supone uno, debe plegarse a ciertas exigencias para sus encuestas.

Ni hablar de Caracol Radio, donde Darío Arismendi despliega su rencor y antipatía contra aquellos que no comulgan con la reelección.

De Yamid Amat, es conocida su posición gobiernista, que le permite sostener su informativo en el Canal Uno, amén de la medalla de Boyacá que le impuso el Presidente. “Su” Centro Nacional de Consultoría no brinda confianza.

Y de la W de Julio Sánchez y Alberto Casas, ni se diga. Son los que más “mermelada” reciben. En fin, en esa estamos, sin derecho a seguir molestándonos porque nos tilden de república bananera.

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