Ganó Lula Da Silva la presidencia del Brasil con una pírrica diferencia, de menos del dos por ciento, lo cual indica la terrible polarización existente en dicho país.
Lula tendrá un congreso adverso ideológicamente, salvo que lo pueda cooptar en beneficio de sus proyectos y de la nación carioca.
Lo cierto es que la izquierda, como se denomina hoy, debido a sus tesis antiprogresistas, no tiene éxito en su gobernabilidad. No es sino mirar a Corea del Norte, a Cuba, a Venezuela, a Nicaragua, a Argentina, a Vietnam, etc.
Vale la pena mencionar algunas cosas. Por ejemplo, los coreanos se dividieron en dos países debido a una guerra civil. Los del norte los apoyó China y Rusia y los del sur los EE.UU. Muchos años después, los del norte solo producen misiles, pobreza y pesar, mientras que los de sur, son potencia en todo.
La China, en manos de Mao Tsé Tung, era un país muy pobre, misterioso, con ciudadanos sin derechos. Fallecido Mao, llegó Deng Xiaoping, el hombre que transformó a tan inmenso país, gracias a que se alió con los gringos.
Hoy la China, debido al capital, la tecnología, la organización empresarial y los mercados americanos, europeos, alemanes y japoneses, logró salir de la pobreza, sin dejar de lado su ideología comunista pero reconociendo que su economía solo podía funcionar con el capitalismo.
Por eso nos preocupan las tesis del gobierno de Petro. Por sus equivocados enunciados el valor del dólar nos tiene atemorizados pues nuestra moneda queda valiendo nada.
Asimismo, queda una reforma tributaria retardataria y otras no muy claras, que pueden causarnos para el próximo año una caída en el crecimiento económico, altas tasas de inflación y de devaluación, con la diferencia que la inflación nos tiene ya preocupados desde este 2022, pesimistas y desconfiados en razón a tantos anuncios irresponsables como ese de “congelar la canasta familiar”.
Tenemos dudas sobre el camino que tomará el actual gobierno en relación con la economía, a sabiendas que el próximo año será complicado mundialmente y a la salida del ministro Ocampo, quién se va del país inmediatamente se apruebe la tributaria, siendo este señor el polo a tierra de tanto inepto y mediocre que existe en el gobierno nacional. Ahí está el meollo de nuestra situación futura de Colombia.
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