El alcalde de Cali, Rodrigo Guerrero, declara que su gran acción de gobierno es recuperar el “orgullo caleño”, para él no existen cifras sobre los índices de la violencia urbana, le hace el quite al interrogante, afirma que los bajaron en el último mes, aunque el Gobierno Nacional considera que Cali es una ciudad preocupante. Tampoco le gusta hablar del MIO, dice que el sistema se deberá solucionar pronto, no dice cómo, no analiza que faltan cinco obras importantes y que algunas de ellas no se construirán durante el periodo que le queda.
En cambio, el Alcalde de Cali dijo que los aplausos para Marc Anthony eran aplausos para “el orgullo caleño”, es decir, para él. Sin duda, el Alcalde es farandulero, le gustan los aplausos fáciles, todo el enfoque publicitario de su campaña en televisión son eventos que no organizó y las obras realizadas por Jorge Iván Ospina. En este año no tiene más obras de Jorge Iván ni la Bienal que inventó Mariana Garcés ni los World Games que fueron conseguidos por otras personas ni tampoco una reunión como la de Alcaldes Afrodescendientes.
Si no hay tanta farándula debiéramos ver un Alcalde trabajando por una ciudad que es un escándalo en violencia, una de las siete ciudades más peligrosas del mundo. A esto se agrega el problema del MIO: su crisis es de fondo, el sistema puede colapsar.
No me canso de repetir esta perla: “los aplausos para Marc Anthony, son aplausos para el orgullo caleño”, es decir, aplausos para el Alcalde. Guerrero no entiende que las mujeres se mueren por este cantante, que lloran y deliran, siempre se comportan así, no importa que sea Cali o Cartagena o Bogotá.
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