Luis Ángel Muñoz Zúñiga

Llover sobre mojado

Luis Ángel Muñoz Zúñiga

Aunque Colombia fue de los primeros países que hizo la apertura económica y firmó tratados de libre comercio, en materia jurídica sí nos quedamos rezagados frente a los vecinos, porque tratándose de asuntos trascendentales, como la legalización del aborto, de la eutanasia, del matrimonio de  parejas gay y ahora la adopción, se demostró que somos bastante tibios.

En cambio se legisla  lloviendo sobre mojado para dar la impresión de aplicar severidad en la regulación de los asuntos humanos, por ejemplo, los de pareja, donde ahora se echa mano de los celos, que en la práctica es rebuscar otra causal para el divorcio. Los celos son sentimientos interiores propios de los seres humanos, inclusive hasta en las llamadas parejas swinger, que  permiten el intercambio de sus cuerpos más nunca de lo amoroso que lo consideran exclusivo de la afectividad interior mutua.

Se llueve sobre mojado porque ya estaban señaladas la infidelidad y la violencia (la física y/o la psicológica) como causales de divorcio. No faltará quien para balancear los celos proponga como nueva causal de divorcio la “indiferencia”,   empatando así en un proceso de disolución marital.

Legislar o emitir  doctrina jurisprudencial para los asuntos subjetivos  es seguir con el  despilfarro de tiempo y esfuerzos en el trabajo del Congreso de la República o de las altas cortes, que nos recuerda el estribillo de una vieja canción bailable que se mofaba de una alcaldada tras un absurdo administrativo contra la escasez: “…el alcalde resuelve, artículo único: mátese media vaca”…

Los legisladores y los magistrados no pueden olvidar que la costumbre social también es fuente de derecho.

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