El pasado lunes festivo la ciudad de Cali colapsó como consecuencia de las fuertes y constantes lluvias. Si bien es cierto a los caleños nos gusta más bien poco la lluvia, generalmente en Cali nadie sale a la calle cuando llueve, las calles estaban vacías de carros y gente porque estaban inundadas. Es muy fácil culpar al gobierno porque el sistema de Alcantarillado falla, la ciudad se inunda, la movilidad colapsa y se corre el riesgo de perder vidas, sin embargo, los realmente culpables somos quienes vivimos en la ciudad.
Es impresionante ver como la glorieta de la Avenida Circunvalar con Carrera 50 en el barrio Siloé terminó completamente sumergida en basura proveniente del río Cañaveralejo y de los caños del sector. Uno de los principales problemas para el sistema de alcantarillado es la falta de disciplina de los ciudadanos para disponer los residuos, hacer la respectiva separación y tratar las basuras de forma organizada. Esta sería la oportunidad perfecta para hacerle entender a los caleños la importancia que puede tener para nuestra sociedad que lográramos establecer un sistema de disposición de basuras y reciclaje en toda la ciudad para aprovechar al máximo todos los materiales y evitar que terminen en los caños y/o ríos.
Otro de los problemas que contribuye a poner en riesgo la vida de los ciudadanos ante esta ola invernal, es la inmensa capacidad del ser humano para construir viviendas en terrenos donde no se debería construir, ya que son escenarios de la naturaleza no habitables. De tal forma, las constantes invasiones y construcciones junto a los nacimientos de los ríos (Comuna 20 y Comuna 18) no son el mejor escenario para construir vivienda. Así como tampoco lo es el sector de Jarillón del Río Cauca, en el cual se desarrolla un proceso de reubicación desde hace muchos años. Esta coyuntura también brinda la oportunidad para que quienes han invadido zonas que no son habitables entiendan que no pueden vivir allí y permitan que la Alcaldía los reubique en lugares seguros.
Evidentemente la principal responsable de prevenir estos riesgos y evitar pérdidas materiales y de vidas es la Alcaldía, pero el ente territorial no puede hacer mucho si no cuenta con el apoyo y la cooperación de los ciudadanos. Esta crisis es la oportunidad perfecta para que se puedan proteger zonas que no son las adecuadas para construir viviendas y para convencer a los caleños de la importancia de la disposición de los residuos y su respectivo proceso de reciclaje. Ojalá la llegada de la niña no nos cueste vidas caleñas.
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