Es bien sabido que en toda guerra la primera sacrificada es la verdad y el conflicto con las Farc, con más de medio siglo, no fue ajeno a esa realidad. Lo sucedido en las zonas donde las Farc fueron la autoridad impuesta difícilmente se llegará a conocer.
Por eso no será fácil el trabajo de la recién instalada ‘Comisión para el esclarecimiento de la verdad, la convivencia y la no repetición’, que tendrá que documentar 54 años de conflicto.
Existen cifras que permiten dar una mirada a ese panorama. Según el Centro Nacional de Memoria Histórica, hubo 220 mil muertos, más de 60.000 desaparecidos y cerca de cinco millones de desplazados; pero esas estadísticas obedecen a registros oficiales y testimonios de las víctimas.
La realidad podría ser más trágica. Sin dudar de la integridad de los miembros de la Comisión, será difícil que se conozcan detalles sobre aspectos escandalosos de la guerra.
Las comisiones de la verdad conformadas para desentrañar las motivaciones y secuelas de hechos que golpearon a una sociedad, tienen un papel importante pero no logran desnudar todo lo sucedido.
En el caso de Colombia, y a manera de ejemplo, la Comisión de la Verdad de la toma del Palacio de Justicia en Bogotá hizo una labor trascendental, sin embargo quedan muchas dudas, por citar un solo aspecto, todavía se habla de desaparecidos.
El documento final que saldrá luego de tres años de estudio debe aproximarse al panorama que vivió Colombia durante la guerra, para que nunca se nos olvide la crueldad de vivir bajo el temor de las armas y para no volver a repetir esas escenas.
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