Luis Ángel Muñoz Zúñiga

Las palabras también mueren

Luis Ángel Muñoz Zúñiga

Recomiendan que al contratar, todo quede consignado por escrito, a las palabras se las lleva el viento. Más grave es que los vocablos también mueran cuando caen en desuso. Por eso, tanto a los contratantes, igual a quienes acostumbran leer en vacaciones, recomiéndoles dos curiosidades bibliográficas: el Diccionario de palabras olvidadas, Editorial Paraninfo, de Elvira Muñoz y, el Diccionario de palabras que mueren, Editorial Planeta, de Germán Ferro Medina.

Demuestran que en menos de tres generaciones algunos vocablos fosilizan en los diccionarios, que hasta podría proponerse una nueva ciencia: la arqueología de las palabras. Pero los idiomas también evolucionan y se transforman, porque son dinámicos.

Los nuevos vocablos que nacen entre las costumbres sociales y aspiran un sitial en los diccionarios, deben someterse a los consejos lingüísticos y gramaticales de la Real Academia. Los niños ya no son amigos de aquel inolvidable libro rechoncho de significados, que acariciábamos, hojeábamos y ojeábamos con curiosidad y placer infantiles. Entonces preocupa que haya palabras en desuso, otras fragmentadas, en prolongada agonía.

“Abue por fa llévame al cole”, expresa el niño a su abuelo. ¡Qué idiomicidio!… aceptado y celebrado por los mayores. Añoro al Pequeño Larousse, porque me enriquecía el léxico y lo tomaba para competir con los “sabelotodo”. El diccionario en otrora propiciaba la etimología como ciencia muy vigente y familiar.

Pero llegó Google y quiere relevarlo, agravando la ortografía personal y volviendo efímeros los significados. Quiero reivindicarte con esta oda a ti, de Pablo Neruda: “Diccionario, no eres /tumba, sepulcro, féretro,/ túmulo, mausoleo,/ sino preservación,/ fuego encendido,/ plantación de rubíes,/perpetuidad viviente/ de la esencia,/ granero del idioma.”/

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