Sergio Fajardo tuvo la oportunidad de llegar al poder (como presidente, vicepresidente o ministro), en las elecciones 2018 de dos formas:1). Ampliando la Coalición Colombia, pero se quedó solo con la Alianza Verde y una parte del Polo Democrático. Además, desde la jefatura del liberalismo amarraron a Humberto de La Calle y César Gaviria no le dejó hacer la integración a esa coalición. 2).
Aceptando la invitación que le hizo Gustavo Petro para construir una gran confluencia con la Colombia Humana, pero desperdició por indecisión, ambigüedad e incoherencia la oportunidad de ser el protagonista de ese calendario electoral.
Después de haber anunciado su retiro de la aspiración presidencial, Fajardo ahora aparece activo para las elecciones departamentales y municipales comenzando a coquetear con candidatos a las alcaldías de las grandes capitales y acercamientos con candidatos a las gobernaciones.
En Cali Fajardo decidió respaldar a Alejandro Eder, que no es del centro, no ha sido del partido Verde ni cercano a la militancia de Compromiso Ciudadano, con la excusa de que Eder asumirá y aplicará todo el programa de gobierno de Fajardo, una incoherencia visible porque un programa nacional no calza totalmente en un gobierno municipal.
Incoherencia porque Eder es un derechista que ni siquiera es ambientalista, que para la elección presidencial no apoyó abiertamente a Fajardo, por una razón que todos conocen, integró parte del gobierno de Santos y este tenía dos candidatos, Vargas Lleras y De la Calle, entonces jugó a no mostrarse.
Incoherente porque apoya a un cañicultor y abandona a quien representa la coherencia, la lucha por la sostenibilidad, la juventud y la reciprocidad política que representa Michel Maya, fundador del partido Verde en el Valle y aliado de Fajardo en diferentes momentos del trasegar político.
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