Miguel Yusty

Las cortes: revocatoria o referendo

Miguel Yusty

La justicia es el ideal más antiguo de la sociedad. Toda la estructura funciona para que se vayan presos todos los funcionarios del Estado y los ciudadanos del común. Cuando la justicia se encarcela, es una señal de que ya no es viable la sociedad como tal.

En todos los países serios, cuando hacen crisis cualquiera de los poderes públicos, hay dos caminos debidamente preestablecidos: La renuncia del funcionario del Estado o la revocatoria de la institución incursa en gravísimos delitos contra el bien público.

Yo siempre he dicho que los Constituyentes del 91, deberían sentir pena con el país por el grave daño que le ha causado a nuestras instituciones Republicanas, los más de 400 artículos, con los cuales pretendieron reorganizar la sociedad Colombiana.

Nunca he asistido, a los miles de homenajes y autohomenajes que se han hecho a la Constitución y a los Constituyentes y además llevo años, siendo un crítico implacable de sus imprecisiones y de su garantismo inexplicable.

Todo lo que acontece con la llamada crisis de la justicia, es una situación que lleva muchos años, que se ha repetido a lo largo y ancho del país, al punto que ya debería de haber, como ya es una costumbre en estos tiempos de reconocimiento de la verdad, una gran ONG, que distinga a las víctimas de los operadores de justicia, que se han distribuido no solo en los juzgados de primera instancia, sino en los de segunda, pasando por los tribunales, hasta llegar a nuestras impolutas cortes.

La crisis que ha estallado, es producto precisamente de la forma como la constitución del 91, dotó de altísimos privilegios jurisdiccionales a los jueces y magistrados, ligándolos de manera perversa a la dinámica de las estructuras políticas partidistas, llegando hasta configurar, en determinados momentos, claros comportamientos de que la sociedad Colombiana, funcionaba bajo la tutela, de un Gobierno de los Jueces, que siendo un poder derivado, no solo han juzgado sino que igualmente han legislado.

En otro contexto, una situación como la actual daría lugar a una Revocatoria Integral de todas las Cortes, para así como acontece con los primeros ministros, con los parlamentos, con los presidentes hacer borrón y cuenta nueva, con una rigurosa investigación a la manera de un bloque de búsqueda, sobre la forma y la manera como han venido operando en los últimos 20 años.

Colocarnos, en el falso dilema de Referendo o Constituyente, es seguir escondiendo la cabeza, como el avestruz y haciéndonos recordar la ya famosa frase de El Gatopardo, donde se dijo para la posteridad: “que para que todo cambie que no cambie nada”.

Mucho menos esperaríamos que hiciera carrera el falso debate sobre utilizar la ética como la pócima mágica para cambiar de la noche a la mañana la corrupción de las altas cortes y tribunales. Una reingeniería que recomponga la estructura politiquera que creó el desorden institucional de la Constitución del 91.

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