El concierto del sábado 22 de septiembre, en la Plaza de Toros, demostró que el talento de este grupo de músicas está vivo y vigente. Sonó mejor que el grupo Niche, que no cuadraron bien el sonido, y fue más vibrante que el de Ismael Miranda, plano, frío, mal escogido el repertorio y desabrido a pesar de esa voz tan particular que tiene.
Bajo una propuesta mía ante el Comité Conceptual y la organización del Mundial de Salsa se estableció adelantar la semana académica con las cantantes femeninas para recordar el significado que tuvieron y tiene la mujer en la salsa. De igual manera, se organizó un concierto dirigido por José Aguirre, quien hizo los arreglos, elaboró el repertorio y dirigió los ensayos, con la colaboración de Jorge Herrera, quien finalmente dirigió en tarima, pero también nos acompañó Alvaro Cabarcas, Pelusa.
Carmen Eugenia González, Marlín Murillo, Diana Serna, Adriana Chamorro y Diana Vargas, quien vino desde Miami, después de más de 20 años de no hacerlo, se llevaron todos los honores. Cada una impuso su estilo y su talento.
Carmen abrió el camino con tranquilidad. Marlín es de una alegría y una fuerza salsera que lleva en su cuerpo que no debe renunciar a ella. Diana Serna tiene una voz de privilegio. Adriana Chamorro tiene tarima y es profesional. Diana Vargas demostró que su talento está vivo.
Este concierto, con más ensayos, con Benicia Cárdenas, Paula Andrea Zuleta y alguna joven de las nuevas generaciones sería sensacional para la Feria de Cali. De verdad, fue la noticia del mundial de salsa, no sólo por ser mujeres, sino porque son grandes músicas. Además fue un reencuentro muy hermoso, lleno de amor y afecto.
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