Lamento llanero – Catástrofe ambiental

Muy cerca de la sierra nevada del Cocuy, en la cordillera Oriental, nacen grandes ríos como el Cravo Sur, Cusiana, Ariporo, y otros cuerpos de agua: las lagunas Tinije, Purare y Sacrificio.

El despliegue del que fuese un fértil piedemonte llanero desde sabanas hasta inmensos plantíos de importantes cultivos agrícolas de arroz, palma, plátano, sirviendo de despensa al centro del país y su ganado vacuno de excelsa calidad, caracterizan al Casanare.

En 1990 cuando descubrieron los campos petroleros de Cusiana y Cupiagua el departamento se convirtió en el mayor explotador de petróleo colombiano.

Desde diciembre no llueve en Casanare y por una posible causa del calentamiento global la temperatura ha aumentado: ya llega a los casi 45° centígrados, los cultivos comienzan a sentir los efectos, el agua es escasa y los animales van muriendo lentamente.

La debacle actual del ecosistema nos lleva a perder más de 23 mil animales, han muerto especies como ganado vacuno, chigüiros, peces, zorros y reptiles, siendo estos últimos los más damnificados.

Se esperaba que los ríos y lagunas evitaran la escasez, pero los recursos hídricos ¡brillan por su ausencia! Es una verdadera catástrofe. ¿Es más importante la explotación petrolera que las miles de especies animales muertas? ¿Qué acción ha tomado la corporación autónoma de Orinoquía?

El verano extremo requiere la renovación de la llanura y de maquinaria para que los colonos del Casanare puedan construir abrevaderos.

De igual forma, el ministerio público debe revisar el cumplimiento de las medidas tomadas para la región después de otorgar licencias para explotar petróleo. ¿Se han implementado los planes para contrarrestar los efectos de la explotación del mineral?

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