Una gran polémica generaron las declaraciones de Alberto Hadad en la entrevista con Claudia Palacios, de CNN. Poner en la balanza las virtudes y los defectos del controvertido secretario de Tránsito de Cali no es fácil. Por un lado están los resultados de su gestión jalonados por la implementación de las fotomultas, tecnología contratada por Jorge Iván Ospina, que ha permitido el aumento de los recaudos por infracciones y el adiestramiento de los conductores caleños en los lugares donde están instaladas, sin lograr cambios en el comportamiento de los conductores en las vías no vigiladas. Pero más allá de los avances en la movilidad de la ciudad, yo me detendría a analizar la visión del funcionario de Cali y de los caleños. Hadad dijo varias cosas en la entrevista que realmente me ofendieron. Me parece inaceptable que diga, y lo repito textualmente, que Cali es una “mierda”, que la democracia ha perjudicado a la ciudad, que insinúe que los caleños somos unos desagradecidos sin criterio y que él no está para educar a nadie. En aras de la sinceridad y la desfachatez no podemos aceptar que la ciudad sea insultada, la democracia cuestionada y los ciudadanos subestimados. Usualmente detrás del servicio público hay valores como el apego y el respeto por la tierra. ¿Cómo puede alguien con tal desprecio por lo nuestro estar en una secretaría? ¿Se olvida Hadad que él es producto de la democracia y del criterio popular que eligió a Rodrigo Guerrero? Me fascina la teoría de Fred Pollak sobre la importancia de la visión de futuro, según la cual el éxito depende de la visión positiva que se tenga de una situación. Hadad aspira a la Alcaldía de Cali, ¿Cuál es la imagen de Cali con la que nos hará soñar?
@rmagudelo
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