La sucursal del despilfarro

Gabriel Velasco

Durante los últimos días conocimos una encuesta que mostraba una caída de casi 30 puntos en la favorabilidad del alcalde Jorge Iván Ospina, a pesar de que el mandatario busca escudar su pésima imagen en “ataques” por redes sociales, la verdad es que hoy los caleños demuestran su molestia ante la pésima gestión de Ospina. Un alcalde que no tomó las medidas a tiempo para la lucha frente a la pandemia y cuya administración está protagonizada por despilfarro y derroche de los recursos de los caleños.

Como si fuera poco los $ 11.300 millones desperdiciados en una feria virtual sin impacto y donde la contratación de artistas locales fue mucho menos de la deseada, o los $10.000 millones del alumbrado navideño móvil, que pocos caleños disfrutaron, en los últimos días han explotado nuevos escándalos por la contratación directa de la Alcaldía.

$12.000 millones de pesos para la construcción de palcos VIP en el estadio Pascual Guerrero, argumentada como una mejoría de la calidad de vida de los caleños. ¿Realmente construir 44 palcos con aire acondicionado, se puede considerar un aporte a la calidad de vida de los caleños? No, claro que no. Mientras nuestra ciudad sufre una crisis económica y social que afecta a miles de caleños. Mientras las empresas sufren las consecuencias de las malas decisiones de la alcaldía es completamente inexplicable que se priorice una obra como esta.

Realizar inventario de publicidad exterior en Cali, actualización de los sistemas de información central del municipio, mantenimientos en obras inauguradas hace poco, modernización del centro de datos de la alcaldía, respaldo informático para servicios de “backup” son algunas de las razones bajo las cuales hemos encontrado más de $10.300 millones de pesos en contratación directa o por convenios interadministrativos. Violando el principio de transparencia en la contratación.

El 17 de enero del 2020, la editorial del Diario de Occidente revelaba una cifra escalofriante sobre la contratación directa en la era Ospina, 160 contratos por un valor de $164 mil millones. Es imperativo que el alcalde, quien hasta ahora ha sido esquivo ante los pedidos de esta índole, brinde a la ciudadanía una rendición de cuentas claras sobre qué ha hecho con los recursos de la ciudad. Preocupa que la declaratoria de emergencia, le permita mantener la contratación directa como el mecanismo predilecto de la administración actual, mientras los caleños desconocen el fin de estos recursos.

Préstamos estrafalarios, obras inexplicables, ferias virtuales y en general despilfarro del erario no se pueden convertir en un panorama de normalidad para Cali Distrito. Urge que desde los sectores políticos, académicos y empresariales se exija una rendición de cuentas seria al burgomaestre. Nuestra labor será continuar denunciando las irregularidades que hoy se viven en nuestra bella Cali y que ponen en cifras rojas el futuro fiscal de nuestra ciudad.

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