La seguridad de Cali

Tras casi dos años al frente de la Policía Metropolitana de Cali, el general Fabio Castañeda fue relevado del mando.

La desvinculación del alto oficial se produjo unos días después de que el presidente Santos lo \”regañara\” por el alto número de homicidios en la ciudad.

La verdad es que el cambio de mando y el discurso veintejuliero del Presidente distraen la atención de la opinión pública y le adjudican a una persona la responsabilidad de las fallas estructurales que generan la inseguridad.

La capital del Valle tiene dos millones de habitantes y la Policía Metropolitana cuenta con seis mil uniformados para atender sus necesidades. Si se tienen en cuenta los turnos, las vacaciones y los descansos, en la calle solamente hay 3.500 policías.

También debe considerarse que su jurisdicción incluye Jamundí, Yumbo, Candelaria, Vijes y La Cumbre. Además de pocos hombres y en vasto territorio, la institución tiene poco presupuesto.

Este año la alcaldía le asignó $14 mil millones de los $49 mil millones que pidió la Metro y aun cuando el alcalde Guerrero en campaña calculó que devolverle la tranquilidad a la ciudad costaría cerca de $90 mil millones anuales.

El bajo presupuesto restringe gastos elementales como el combustible y hasta los celulares de los cuadrantes. Lo cierto es que Cali lo que ha tenido son comandantes.

Generales como Moore, Ricaurte y Castañeda suplieron con liderazgo, trabajo y carisma la falta de recursos y el desdén de las administraciones locales y nacionales.

Desafortunadamente, el esfuerzo personal no basta para solucionar un problema de tal magnitud. Cali debe afrontar con seriedad su inseguridad, cambiar cada dos años el comandante no pasa de ser una acción propia del vivo bobo que en nada contribuye a la solución del problema.

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