La paz necesita de todos

José David Solís Noguera

Cuando se habla de desmovilizados surge desconfianza entre la población, la sociedad sigue rechazando a estos hombres y mujeres que hicieron parte de un conflicto que en muchos casos ni siquiera escogieron.

Este hecho sigue siendo la piedra en el zapato para el proceso de reinserción de una población que supera los 50 mil desmovilizados y el reto para la ACR (Agencia colombiana para la reintegración) no sólo es la atención sicosocial sino la dotación de herramientas para que puedan salir adelante por sí mismas.

Tuve la oportunidad de trabajar con esta población y pude evidenciar la estigmatización de la que son víctimas cuando las personas se enteran de que pertenecieron a un grupo armado.

La ACR ha logrado que 13 mil desmovilizados hayan culminado su bachillerato y que cerca de 800 se encuentren estudiando en la universidad. También se cuenta con el apoyo de 700 empresas y fundaciones y el 70% labora: 8.000 en el sector formal y 17.000 en el informal.

Lo anterior sería un gran logro si los jefes supieran que esos empleados son desmovilizados, pero el 90% trabaja ocultando su pasado. Lo anterior es el reflejo de que seguimos viendo al desmovilizado con miedo y que no hemos avanzado en comprender que el perdón nos permite vivir en armonía.

No todo es tan negativo, podemos decir con orgullo que hay una empresa de calzado en Cali que para este 2015 ha vinculado a 500 excombatientes que hoy están generando ingresos para sostener a sus familias. Esto constituye un aporte significativo para la pacificación del país.

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