Extender el horario legal para el funcionamiento de los negocios y establecimientos nocturnos en Cali es ampliar el periodo en el cual se llevan a cabo las transacciones comerciales y de servicios. Lo anterior significa para nuestra economía local un incremento de la velocidad con la que actualmente circula el dinero de mano en mano, maravilla económica que se traduce por simple tautología en creación de valor agregado, crecimiento y desarrollo económico.
Sin embargo, complementar nuestra tradicional economía matinal y vespertina con todas las posibilidades que seguramente brindará una dinámica noche, exige importantes cambios y esfuerzos. No sólo el del paradigma que tiene una generación que ha nacido bajo el anterior esquema regulado, sino en todo lo que tiene que ver con la construcción de una nueva y propicia cultura ciudadana alrededor del tema.
La economía de la noche tiene muchos enemigos y detractores: unos por extrema intolerancia, algunos por actitudes moralistas, otros por preocupaciones de seguridad y varios por padecer de primera mano el impacto de una noche viva y despierta. Debemos ser conscientes que el nuevo paradigma junto con una distinta cultura ciudadana no aparecerá de la noche a la mañana ni debutará entre nosotros por simple generación espontánea.
Es por esta razón que el gran reto consiste en un trabajo continuo, decidido y mancomunado entre gobierno, empresarios de la noche, consumidores y comunidad en general. El objetivo: minimizar y controlar los factores negativos y maximizar los beneficios económicos y sociales que seguramente tendrá la ciudad por contar con una organizada, variada y segura oferta nocturna.
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