La mala gestion empresarial

Rodrigo Fernández Chois

El actuar del empresario es substancial para el buen funcionamiento del sistema de libre mercado, capitalista o como quieran llamar al régimen económico que nos rige y que se ha consolidado como la respuesta al problema de asignación de recursos del planeta. Me refiero obviamente a una eficiente, eficaz y diligente actuación.

Si es así, seremos testigos del actuar de singulares hombres y mujeres que poseen un don especial: el de introducir en cocteleras el trabajo de sus semejantes, su propio capital, recursos de terceros –de otros empresarios, papá gobierno y crédulos inversionistas- para finalmente verter en una copa el cóctel del bienestar social.

Pero desafortunadamente la capacidad de emprendimiento, de gestión empresarial y de audacia comercial no pulula, y suele suceder que individuos totalmente carentes de estas virtudes se vean, por circunstancias particulares, con la coctelera en sus manos; el relevo generacional en empresas familiares es un buen ejemplo.

Pero como el talento empresarial no se improvisa, de la noche a la mañana vemos como grandes empresas y negocios se vienen abajo destapando sus propias cajas de pandora y liberando todos los males contrarios al bienestar que debieron haber producido. Y al no haber esperanza alguna -porque en sus ataúdes no habita esta hada-  terminan fracasando, cerrando y liquidándose.

Lo triste es que este proceso de descomposición y agonía se alarga con el beneplácito de entes de control que suelen dar a estos malos empresarios un tiempo extra para acabar con todo. Por fortuna, la mala gestión empresarial, esté bajo la sombra de una malsana intervención o no, terminará siempre en punto final.

Comments

Cargando Artículo siguiente ...

Fin de los artículos

No hay más artículos para cargar