Umberto-Valverde

La fiesta del fútbol

El mundo entero empieza a vivir por un mes la fiesta del fútbol, en el país que ha ganado más títulos, que más hinchas tiene, sin embargo, sectores de la población han protestado y lo seguirán haciendo.

Esto ocurre mientras Colombia vive un momento decisivo de su historia: unas elecciones presidenciales que más allá de las bondades de sus candidatos, incuestionablemente marcan el rumbo de la paz y la guerra.

El mundo mediático doblegará la polémica interna y eso no es bueno porque lo que se juega el domingo es definitivo. Pero creo que a esta altura las cartas ya están marcadas.

Hemos llegado a un punto crítico con el Mundial por cuanto si Brasil, que es la potencia económica de Suramérica tiene problemas para hacerlo, nunca más un país latino lo hará. México tiene tantos problemas de seguridad, miseria y marginalidad como Brasil.

¿El Mundial será sólo para cuatro potencias en el futuro? Aquí tenemos una discusión por afrontar con ese paraestado que se llama Fifa, ciertamente dominada por unos viejos mafiosos que sobreviven más que los jefes de estado. No sé cuál será más poderosa: la Fifa o el Vaticano.

Para Colombia este Mundial tiene una alegría especial: Colombia es un país futbolero, aunque sus mejores deportistas sean los ciclistas, y hemos tenido dos frustraciones con selecciones que tuvieron grandes figuras.

Ahora hay una selección de un grupo especial de jugadores que no juegan en el país sino en Europa básicamente. Eso otorga profesionalismo y mesura.

Sin embargo, se perdió a Falcao y no sabemos cómo pesará esta ausencia. Confiamos en una actuación decorosa y no volver a equivocarse como lo hicieron en Estados Unidos, donde se hizo el ridículo.

Comments

Cargando Artículo siguiente ...

Fin de los artículos

No hay más artículos para cargar