Miguel Yusty

La Feria de Cali

Miguel Yusty

Siempre me ha inquietado el por qué en los debates de candidatos para la Alcaldía de Cali nunca se incluye como punto de discusión la Feria. Pareciera que este tema formara  parte del sentido común o que su destino estuviera desligado de los programas de gobierno. Lo cierto es que la Feria es la más auténtica expresión de la caleñidad. Su futuro se deja al azar y jamás se somete al escrutinio de la opinión pública el gran impacto que tiene esta celebración en la formación de ciudadanía y consolidación de la cultura popular.

Cali ha convertido la Feria en un mensaje donde notifica que la salsa, mediante el desarrollo de un evento como el Salsódromo, moviliza la pasión y la nostalgia por ese “bailao”, que es una mezcla de la velocidad del pachuco mejicano, con la armonía del danzón y el danzonete cubano. La opinión pública debe acoger y exigirle a sus líderes políticos ideas claras sobre las diversas variables de esta cita popular.

2015 es el cierre de una gestión que, bajo el liderazgo de Luz Adriana La Torre, deja una plataforma que ha recogido los logros de la Feria que organizara José Pardo Llada y que de manera juiciosa operara Umberto Valverde. La gestión de Luz Adriana es quizás de lo poco rescatable de la administración Guerrero, pues ella supo, durante estos cuatro años, ponerle el pecho a la imperiosa necesidad de suspender la oprobiosa cabalgata y consolidar el proyecto de vida de los cientos de escuelas de baile que esperan el Salsódromo como el evento que cristaliza sus sueños y da sentido a sus proyectos de vida.

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