Es inevitable no hablar del covid por estos días en los que nos preparamos para las celebraciones de fin de año. No será fácil, pero hay que llevar la bioseguridad también a los hogares. Las autoridades pueden establecer controles y sanciones en espacios públicos, pero en nuestras casas nos toca a cada uno. Somos sociables y cariñosos por naturaleza, por eso evitar los abrazos y los besos va en contravía.
También resulta extraño guardar distancia con nuestros seres queridos, pero hay que hacerlo. Las autoridades han hecho énfasis en la importancia de realizar este tipo de encuentros y fiestas con un número limitado de personas y en espacios abiertos. En algunos países incluso han recomendado máximo 5 personas por reunión, limitarlas al círculo cercano y no incluir en ellas lo que se conoce como familia extendida.
En nuestras casas el llamado es a usar el tapabocas en todo momento, mantener el distanciamiento físico y el lavado frecuente de manos. Igualmente, se recomienda especial cuidado a la hora de preparar y servir los alimentos; por ejemplo, limitando la cantidad de personas que entran y salen de las zonas donde estos se cocinan, así como ser muy estrictos en cuanto a su manipulación.
Las celebraciones llegan con un nivel preocupante de ocupación en el sistema de salud, incluso con escasez de algunos medicamentos e insumos necesarios para el tratamiento. Hemos aguantado 9 meses de restricciones y sacrificios. La vacuna ya empezó a aplicarse y en unos pocos meses llegará a nuestro país. Sin embargo, no olvidemos que el momento más oscuro de la noche es antes del amanecer, así que no podemos bajar la guardia.
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