Las últimas encuestas muestran la imagen negativa del poder judicial y vemos a este igual o peor que el Congreso, lo cual no es causado por los últimos escándalos de corrupción sino por la soberbia de los integrantes de las cuatro altas Cortes, que desde hace rato han abusado de sus prerrogativas constitucionales y legales en detrimento de la imagen del poder judicial colombiano, lo cual se pudo apreciar con ocasión del famoso crucero de la Presidenta de la Corte Suprema de Justicia, que poco o nada provechoso ha hecho por tan importante rama desde su alta dignidad.
Otra de las causas es la excesiva morosidad del Consejo de Estado en resolver los asuntos puestos a su consideración, y dicen con cinismo que van muy bien, porque ya están en los asuntos que ingresaron en el año 2003 y estamos en finales de 2013; como decía un académico: la ciudadanía no requiere extensas providencias, sino decisiones prontas que resuelvan su situación; pero es bien sabido que a los consejeros los encontramos desde los jueves por la tarde en las salas de los aeropuertos con destino a dictar clases en las diferentes universidades de provincia.
Como si lo anterior fuera de poca monta, estamos enfrentados ante las competencias electorales de las cuatro altas cortes, lo cual les garantiza a los magistrados de turno en poder nombrar a familiares, amigos y novias; y conlleva una serie de rumores que van en contra de la imagen de los administradores de justicia.
DE OTRA PARTE.- Excelente el nuevo programa Los informantes, que mostró la realidad síquica de la Contralora General de la República. Si dicha señora no tiene problemas mentales, no los tiene ningún colombiano.
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