En la semana pasada observé dos excelentes caricaturas que retratan la triste realidad del país, en una de ellas el oficial saluda a su superior dando parte de normalidad y en la mano tiene un fajo de billetes para el militar de más rango.
En la otra un hombre le dice a una prostituta que las personas educadas también engañan y esta le responde que vivimos la cultura del engaño y esto es lo que se ve en las campañas de candidatos al Congreso, quienes en su desesperación transgreden no solo los valores, sino las mismas leyes.
Lo que ocurrió con un señorito que aspira al Congreso por la circunscripción de Bogotá nos dejo atónitos, cuando afirma que uno de los partidos políticos no solo da casa gratis sino que nos cambia la vida; que mal parado dejó al partido este orate que cree que se pueden conseguir votos apropiándose de los programas exitosos del gobierno que se pagan con los impuestos de todos los colombianos.
La ciudadanía espera que las directivas del partido expulsen a tan cínico candidato y le haga las recriminaciones que por conducta menos grave le reprochó a un candidato al Senado del mismo partido, pero de provincia.
DE OTRA PARTE.- Le cuento a mis lectores y a la ciudadanía en general que no tengo negocios de ninguna clase, vivo del ejercicio de mi profesión de abogado, la cual practico con los mayores valores éticos y legales, siendo exitoso en la misma, por lo cual reto a cualquier persona, entre ellas al señorito bogotano, para que debatamos sobre el ejercicio de la abogacía y la práctica política limpia, transparente y sin engaños. Qué mal está quedando el apellido Lara.
Comments
Fin de los artículos
No hay más artículos para cargar

