Los casos de acoso sexual denunciados en la industria audiovisual y cinematográfica de los Estados Unidos, provocan que nos preguntemos cuál es nuestra visión sobre estas conductas y si en algún momento las hemos involuntariamente apoyado. Después de las investigaciones sobre la conducta de Harvey Weinstein, vinieron varias denuncias contra otros hombres conocidos como Charlie Rose, Kevin Spacey, Louis C.K., Jeffrey Tambo y Al Franken, entre otros.
¿Cómo vamos con este tema en Colombia? Nuestro país, tiene una extensa regulación sobre acoso sexual. Desde 2008 con la Ley 1257 se tipificó esta conducta como un acto sexual abusivo, y se obligó al Gobierno Nacional a llevar a cabo planes de prevención, detección y atención de situaciones de acoso y agresión sexual. A la fecha, no se han ejecutado ninguno de estos compromisos.
Los más recientes trabajos periodísticos indican que en 8 años de vigencia de la ley que lo tipificó como delito, la Fiscalía ha recibido solo 1.743 denuncias, pero que aún existe un alto subregistro. Solo uno de cada 10 procesos por acoso sexual llega a condena.
Entre los jóvenes, la situación es problemática: según la revista Vice, especializada en cultura juvenil, la situación de acoso sexual en las universidades es dramática, pues hoy es prácticamente imposible llegar a un número exacto o encontrar protocolos de atención o herramientas de medición y sanción de estos casos.
El acoso sexual es una forma de violencia contra la mujer, y aunque la regulación existe, el problema no está resuelto. Debemos dejar de mirar a otro lado y penalizar este tipo de conductas, no solo a través de la ley sino principalmente a través del rechazo social y la solidaridad con las víctimas.
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