Ayer se celebró el Día de la Tierra, pero las ciudades y esta generación no estamos haciendo lo suficiente para crear la conciencia colectiva para proteger nuestro entorno urbano.
En las grandes capitales el mayor problema es la súper población y poco se hace desde el Ministerio de Salud para disminuir la tasa de crecimiento de las principales ciudades, donde las densidades habitacionales dejaron de ser una variable de desarrollo.
En el Valle del Cauca es urgente fortalecer el crecimiento de las ciudades intermedias como Buenaventura, Palmira, Tuluá, Buga, Cartago y Sevilla.
El traslado a Buga como capital del Departamento, sería de un gran beneficio para nuestra planificación territorial.
El control a la contaminación ambiental debe estar en una agenda prioritaria de los gobernantes, industriales y cívicamente los ciudadanos debemos aprender a respetar más el aire y las aguas, controlar el ruido.
La viabilidad del MIO y la proyección del transporte masivo de largo plazo es una necesidad ambiental.
La biodiversidad, en su protección y recuperación deben estar más en la formación de los jóvenes, para amortiguar la magnitud de los problemas ambientales.
El cambio climático no es cuento, basta observar como hemos ido cambiando la ropa para viajar a Bogotá, lo que claramente indica como se ha ido calentando nuestra capital.
Es una tarea de todos trabajar para que desde las ciudades pensemos más en la tierra que en el cemento, por ello es indispensable que la política verde haga parte de la agenda de los alcaldes y así se tomen las decisiones urbanas.
Las zonas verdes indudablemente hacen parte del factor de calidad de vida y son espacios de paz en las mismas, por ello, desde las ciudades debemos aprender a proteger la Tierra.
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