Mundial Cali 2022

La circulación en la vía al mar

Ramiro Varela Marmolejo

Definitivamente transitar por la carretera al mar se ha vuelto un suplicio, no solamente por los jeeps que son los dueños de la vía, los vehículos intermunicipales y los amigos de lo ajeno, que generan una zozobra en el sector.   Por supuesto que los caleños estamos esperando que la comprometida ampliación a doble calzada desde la portada hasta el retén forestal se haga realidad en el gobierno del alcalde Armitage, pues está facturada desde el 2009 por valorización.

Por ahora lo mínimo es diseñar y construir unas paradas tipo bahías para el transporte público, obligando a los conductores de buses, busetas y jeeps a recoger pasajeros en dichos sitios sin interferir con la normal circulación.  Esta medida, relativamente económica, debe estar acompañada del control de la autoridad de tránsito, teniendo en cuenta el alto nivel de desconocimiento y/o inobservancia  de las normas  y la  falta de control y educación que han imperado en la Comuna 1.

La inseguridad del sector es un problema mayúsculo que no ha sido entendido cabalmente por la Policía Nacional, ya que se limita a esporádicos patrullajes, en muchos de los cuales se observan desprevenidos interactuando con algunos habitantes del sector.

Los asentamientos subnormales siguen creciendo sin ningún tipo de control urbano, generando un impacto a la ciudad y a una vía de carácter internacional, con el riesgo latente de deslizamientos y el colapso de las edificaciones por ser una zona de alto riesgo sísmico.

Le hacemos un llamado respetuoso a la Secretaría de Gobierno, de Tránsito, Planeación Municipal y a la Policía Nacional para que coordinen una intervención acorde con las necesidades de la ciudad, del sector y de todos aquellos que transitan por la vía.

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