La arrogancia del poder

Carlos Cuervo

El 21 de enero de 1793 bajo la gélida y afilada guillotina muere Luis XVI, sin duda un episodio histórico con suficiente evidencia para recordarnos cómo hasta un rey puede perder la cabeza por los desplantes y el mal gobierno originados en la soberbia emanada del poder.

La historia muestra otros gobernantes quienes perdieron sus cargos y honores a causa de la ebriedad originada por el abuso del poder. Richard Nixon, el Sah de Persia, Mohammed Reza Pahlavi, el líder libio Muamar el Gadafi y muchos otros en una lista extensa.

Resulta desconcertante como aun en Colombia en los diferentes escenarios, conocidos líderes continúen abusando del poder.

El señor Efromovich, presidente de Avianca, en su disputa con los pilotos sindicalizados, publicó un video cargado de arrogancia en el que amenaza a sus empleados. Nadie le niega el derecho a enfadarse, pero siendo un exitoso industrial, de él se espera una actitud madura porque es un ejemplo empresarial y social a emular.

De igual manera, no hay semana sin que el bufonesco alcalde Peñalosa genere noticias por su altanera manera de gobernar, ahora las víctimas son los residentes del sur de Bogotá quienes protestaban por un mejor servicio de transporte y los campesinos que viven cerca al relleno sanitario de doña Juana.

En Cali el asesor de seguridad pública, ingeniero Juan Carlos Paredes, con sus respuestas ligeras e irónicas sobre la sensación de inseguridad dio la impresión de altivez ante una sociedad que se siente intimidada.

El verdadero líder debe recordar como las acciones estructuradas bajo la influencia de la soberbia son ruina para ellos y la comunidad.

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