Entre las conductas humanas polémicas hay algunas que causan mayor contrariedad, como las mentiras piadosas y las justificaciones vanas.
El alza en la tarifa de energía para evitar un racionamiento, la devaluación del peso frente al dólar como medida de competitividad, las modificaciones al umbral para el referendo de la paz, son razonamientos con justificaciones anodinas que ridiculizan a sus divulgadores, comprobando la incapacidad para resolver los problemas.
La autoridad monetaria ha incrementado consecutivamente la tasa de interés en procura de contener la inflación acicateada por la devaluación. Los entes de control dudan de las explicaciones de las empresas generadoras para apoyar el alza en el costo del kilovatio. La ciudadanía ve con desconcierto el cambio en las reglas de juego para la aprobación del plebiscito por la paz. Ahora a nivel local sorprenden las excusas del comandante de policía de Potrero Grande.
Él justificó su falta de autoridad en la asonada ocurrida en ese sector, porque era causada por el enfrentamiento entre pandillas con la complicidad de los moradores quienes no permitían la intervención policiva. Válgame Dios, ¿si la autoridad no ejerce su función entonces quién?
Por último, ante las disculpas absurdas del tránsito municipal y la falta de autoridad quiero preguntar: ¿Cuál es el remedio cuando un caleño inculto me impide ingresar el vehículo a mi propiedad? Esa falta está estipulada en el código de tránsito y hace acreedor al contraventor a una elevada multa, pero si los policías del cuadrante no pueden ejercer ese control y el tránsito no se hace presente, ¿Cuál es la solución? A ver si alguien conoce esta respuesta.
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