Júpiter

Rodrigo Fernández Chois

Júpiter fue el nombre romano del dios Zeus; rey de todos los dioses, portador del rayo y esclavo de una exquisita pasión: una comprensible fascinación por la esencia fe-menina fuera divina o mortal. Sin embargo, por el número de amantes que tuvo, tenía una mayor predilección por la piel de las delicadas humanas que por la de las veleidosas diosas.

Y Júpiter, casual o no, es el nombre del león noticia por estos días. Y a pesar de que son tantas las calamidades, desgracias y aflicciones que dibujan nuestra realidad, la noticia del león moribundo por causa de la desidia e incompetencia de la gestión pública fue la voz del momento.

Era de esperarse, ya que vivimos en una sociedad donde los entuertos, corruptelas y crímenes abundan como el pan de cada día, mientras, por el contrario, los leones moribundos los contamos con un solo dedo.

El caso del león Júpiter, no obstante su triste y condenable realidad, está repleto de símbolos casi que mágicos… bueno, qué podía esperarse si de una u otra forma vivimos en un olvidadizo Macondo.

Ver a un león; emblema de fuerza y nobleza, rey del mundo animal, una de las insignias más importantes de todo lo que es positivo en la heráldica universal, convertido en costal de huesos debido a la ineptitud e incapacidad de las “autoridades” es un triste reflejo de lo que representa la tragicomedia que padecemos.

Y peor aún si irónicamente el agonizante felino lleva por nombre Júpiter. Espero que la macondiana metáfora llegue a final feliz. Sino, el mensaje simbólico será más que terrible.

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