Las autoridades han entablado una discusión inoficiosa con los caleños sobre la realidad de la seguridad en ciudad. Según las estadísticas de la Policía, los homicidios y los hurtos de vehículos han disminuido y no se presenta un aumento en lo que se refiere a la denuncia de otro tipo de robos.
Con base en estos argumentos, las autoridades han construido la tesis de que la inseguridad de la ciudad está en el imaginario colectivo de unos ciudadanos paranoicos alimentado por periodistas exagerados que no tiene nada más que informar que cualquier “robito” de esquina.
No es nuevo que las autoridades caleñas acudan a estos galimatías para zafarse del problema.
En nuestro país, no solo en Cali, la prioridad está en bajar los delitos de alto impacto (homicidio, secuestro, y hurtos mayores) restando prioridad a delitos como el hurto de menores cuantías. Lo cierto es que los primeros no afectan el grueso de población como los segundos, que no son denunciados porque no están en la mira de las autoridades y menos del sistema judicial.
La falta de denuncia no significa que no vayan en aumento, eso lo saben las autoridades, pero usan la estadística formal como argumento para matizar un problema que en términos prácticos no tienen como combatir. Estamos ante una típica discusión de si es un 6 o un 9. Son ambos, dependiendo del punto de vista de quien lo mire.
Los ciudadanos no desconocemos los esfuerzos de las autoridades y sus avances en ciertas materias, pero tenemos otras preocupaciones que también deben ser escuchadas. Lo complejo es que si quien debe resolver los problemas ni siquiera los ve, la solución no está en camino.
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