Es suertudo el caballero que se tope con una hermosa vecina en una feria de libros: queda posicionado culturalmente, halla excusa para telefonearla, es oportuno para iniciar amistad, se enterarán de sus lecturas preferidas y cuál escogerían para fechas especiales.
Si ella es bibliófila, porque hay personas que van a las ferias por caminar en otro aire, será cómplice y competirán con sus conocimientos literarios.
En la Feria Internacional del Libro de Cali FILCALI 2023, lanzaron un libro que también le interesó a mi nueva amiga, “Iniciación impúdica” de Vera Zacs, novela caleña que a finales de los cincuenta los editores no quisieron apuntársele.
La Editorial Universidad del Cauca, al rescatarla y reeditarla, nos desvirtúa la creencia que nos hacía considerar a Jorge Isaacs, Eustaquio Palacios y Andrés Caicedo, como los autores pioneros que se inspiraron con historias de Cali.
Vera Zacs es un seudónimo, que María Elvira Vernaza Isaacs, nieta de Jorge Isaacs, caleña (22 de octubre de 1920 – 3 de noviembre de 1997), lo adoptó para vencer obstáculos.
Cuando los editores se enteraban de su ascendencia, reaccionaban renuentes, rechazaban que mientras su abuelo inmortalizó el romanticismo de la mujer fiel, ella retrataba la cara oculta de la sociedad de la primera mitad del siglo XX y avalaba los impulsos de liberación femenina de las jóvenes caleñas de entonces.
Mi amiga aceptó la invitación de sentarnos en el bulevar a leer sus primeras páginas, comprendiendo la razón que tuvo María Elvira de acudir en 1961 a la Impresora y Editora Mayo de México.
Si nuestros jóvenes la leyeran, se encarretarían con una autora más irreverente que Andrés Caicedo.
Quiero confesarles, que aunque pele el bolsillo, voy a las ferias a comprar muchos libros: los de precios baratos, que lleven descuento, también los caros, los agotados en las librerías, los recién lanzados, los lujosos, los que firman sus autores y las publicaciones póstumas.
No faltan las editoriales que nos sorprenden porque tuvieron guardados en sus bodegas algunos ejemplares durante buen tiempo con el fin de ofrecerlos muchos años después ante el pelotón de bibliófilos, estrategia publicitaria eficaz pues será noticia curiosa de la feria.
Si los adquirimos, presumiremos tener una biblioteca con “incunables”.
Descubrirlos en una feria es como si halláramos un fino diamante cuando se creía imposible ocurriera en una mina ya agotada.
El hallazgo será más valioso tratándose de una antigua edición, la primera en el caso de un libro que no estaba destinado a reimpresiones, tampoco a segunda edición, acorde a lo pactado entre autor y editor.
Son exitosas también otras editoriales que alistan para las ferias libros presentados lujosamente, de pasta dura, dignos de ser adquiridos, aunque los lectores ya poseamos ese mismo título en edición sencilla, pero que no escatimamos comprarlo porque amamos su autor y será emblemático en nuestra biblioteca.
Las ferias invitan a los autores para que firmen sus libros aprovechándose de nuestra bibliofilia, porque tenemos la manía de coleccionar ejemplares firmados, con dedicatoria personal, para ostentar pertenecer a prestigiosos círculos, aunque para la rúbrica primero tuviéramos que darle nuestro nombre al autor.
Hay editoriales que publican obras póstumas como la anunciada “En agosto nos vemos” de Gabriel García Márquez, que el 6 de marzo lanzarán en la Feria del Libro de Fráncfort.
Cuando vi en el stand de FILCALI “Iniciación impúdica”, durante unos segundos lo clasifiqué como libro póstumo, pero de inmediato su prólogo me aclaró que no era así y leí sobre los avatares de su autora censurada aquí.
¿Por qué sucedió eso con su novela? María Elvira con el título de su novela, se anunció como la librepensadora contra una sociedad patriarcal.
“Vaya con tu cinismo y la idiotez de tu mujer –grité- , que con su estúpida mentalidad de mujer colombiana, confundiendo el honor con la virginidad, se consideró perdida, deshonrada, al encontrarse embarazada sin esponsales previos y muy honrada de tener un marido que le arruinó la existencia y la infama en la forma y medida que lo hace”.
La nieta del poeta romántico, un siglo después hace honor a la mujer humana, deseada, pero aún proscrita por la sociedad mojigata.
”No sé si fue el cambio de tiempo o el contacto permanente con las queridas de Sam, que se entregaban sin recato a sus juegos amorosos en mi presencia, lo que influyó en mis sentidos. Solo recuerdo que empecé a sentirme rara, a desear se me prodigaran algunos de esos besos y caricias con que Sam las regalaba generosamente. Me daba cuenta de que me volvía coqueta, de que quería atraer, aunque ignoraba a quién”.
En la novela encontré la narración que jamás hube leído sobre la experiencia de una mujer en el inolvidable momento de su primera embriaguez.
¡Brindo por María Elvira Vernaza y su “Iniciación Impúdica”!
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