Influenciadores de conducta

José David Solís Noguera

En redes sociales y en distintos espacios de opinión periodística y política se ha comentado acerca del lenguaje obsceno utilizado por el conocido “bokisucio” reguetonero LuiGi-21 Plus, en el concierto realizado el pasado fin de semana en Cali, donde con su particular manera de expresarse no sólo promovió el consumo de drogas y licor, sino el maltrato verbal contra la mujer, ante un público juvenil y con asistencia de menores de edad.

Los propósitos comerciales de quienes se lucran de este tipo de espectáculos saben que contar con artistas que movilizan público joven son una mina de oro para sus intereses económicos y poco les importa la manera como estos cantantes con sus mensajes influencian la conducta y emociones de los niños y jóvenes.

En la escena del reggaeton mundial, es muy común encontrarse con exponentes de este género como LuiGi-21 Plus, que utilizan su imagen para vender realidades ajenas y distintas a lo que consideramos indicado para la construcción de una sociedad respetuosa de las normas y que proteja la integridad de los niños y niñas.

Este señor y muchos de los cantantes del género urbano seguirán vendiendo emociones con irreverencias falsas y revoluciones de papel que sólo traen preocupaciones a la sociedad cuando llegan a imponer cambios o modificaciones de los valores.

Me alejo de la discusión frente a lo hecho por este reguetonero y me quedo en la reflexión de lo que debemos hacer usted y yo como padres responsables del crecimiento y desarrollo de nuestros hijos, cuando tenemos que revisar las maneras como establecemos una comunicación con ellos y qué tantas cosas les estamos permitiendo para que crezcan en respeto y amor.

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