Me comentaba el profesor Alberto Ramos, experto en temas ambientales, que el Ministerio del Medio Ambiente había comprometido a los cañicultores con la suspensión de las quemas de caña, por razón de la sequía y la intensa ola de calor que asola nuestra región; de manera socarrona le apunté que si esta suspensión no podría significar una especie de tregua escalonada, hasta el punto de ponerle fin definitivo a esta práctica que le ha hecho tanto daño al campo y al medio ambiente como el mismo conflicto armado.
Pero como de costumbre, se está incumpliendo la “tregua”, todos los caleños podemos verificar su incumplimiento gracias a la polución que generosamente nos regalan los ingenios para que respiremos sus pavesas mugrientas y nos den en la cara. Como quien dice: en el Valle hacemos lo que nos de la gana, explotamos las mejores tierras, agotamos las aguas y de paso convertimos el bello paisaje del Valle del Cauca en uno tedioso y monótono. Lo único rescatable de estos latifundios es que sirvieron de inspiración para la película “La tierra y la sombra”, en donde se nos recuerda pretéritas sociedades feudales regidas por el esclavismo y la inhumanidad.
Le pregunto desde estas breves notas al Ministerio del Medio Ambiente ¿qué piensa hacer frente al flagrante incumplimiento? y a las autoridades ambientales regionales, si es que operan frente a estos intocables empresarios, ¿cuál sería su actuación?. Por lo pronto, a los ciudadanos nos tocará andar con tapa bocas para no ahogarnos con la mugre de la humillación, mientras los ingenios, a costa de nuestra salud, riquezas naturales y pobreza, siguen llenando sus arcas. Solo a estos inconscientes empresarios se les ocurre meterle candela a un Valle cercado por incendios forestales y temperaturas infernales.
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