Después de muchos años regresé a Miami para ver la exposición retrospectiva organizada por la Fundación Celia Cruz, por su director Omer Pardillo Cid, en el Museo Americano de la Diáspora Cubana, en una impresionante colección de objetos (vestidos, zapatos, pelucas, fotos, videos, pasaportes, documentos, premios, etc), que fueron organizados por décadas, desde su nacimiento hasta su final.
Los adjetivos no alcanzan a expresar el enorme trabajo que adelantó Omer Pardillo, quien fue su jefe de prensa y finalmente su manager.
Celia Cruz, la guarachera cubana convertida con el paso del tiempo en la reina de la salsa, avalada por la Fania y por Johnny Pacheco, es la culminación de una mujer modesta y sencilla, pero que logró la perfección.
Además de la exposición, de conversar tantas horas con Omer Pardillo, de saludar a personas entrañables de Celia Cruz, que trabajaban a su lado, también pudimos hablar con Roberto Torres, codueño de la SAR, cantante de la Sonora Matancera, amigo de Humberto Corredor, fue una emoción ese cruce de diálogo, al igual que con Gilda Miros, la organizadora del gran evento de la Sonora Matancera en Nueva York en 1989.
La anécdota para el recuerdo es que ella nunca pudo editar la grabación del concierto.
Una sorpresa, en una agenda tan apretada, fue poder visitar la colección de Cristóbal Díaz Ayala, en la Universidad de la Florida, una chilena se encuentra al frente de este trabajo, que es inmenso, ahí uno mide la dimensión del conocimiento y la investigación adelantada por Cristóbal Díaz en tantas décadas. También hablamos con él, por teléfono, pues vive en Puerto Rico.
Un gran recuerdo estar ahí, viendo y admirando semejante exposición. Gracias, Omer Pardillo Cid.
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