La indignación, frustración, dolor e incluso para algunas personas la envidia generada por los escándalos de corrupción en el país y la ciudad son detonantes de una oleada de rechazo ciudadano. En Cali, el alcalde Armitage se presentó en campaña como un honesto y sensible empresario a pesar de haber pactado para ganar con la mayoría de la clase política tradicional.
En su primer año de gobierno se presentaron varios escándalos: primero fue el caso de Optima, donde la Secretaria General (Juan Fernando Reyes Kuri) iba a contratar varios miles de millones de pesos con una empresa que falsificó su domicilio; posteriormente el alumbrado navideño costó $7.000 Millones de pesos, lo mismo que el de Bogotá pero con 9 Millones de Bombillos menos; para coronar, termina el año con la renuncia del presidente de Metrocali Armando Garrido Otoya y un escándalo de $1.341 Millones de pesos en contratos con Nohora Acero.
La respuesta del Alcalde se resume en no asumir su responsabilidad y afirmar que él hace unos meses advirtió a Garrido que no le gustaba esa señora, olvidando que él además de nombrar a Garrido es quien preside la junta directiva de Metrocali. ¿Dónde estaba el escudero y ex ViceAlcalde Nicolás Orejuela? ¿qué tiene que ver Jorge Sneyder Jiménez Vallejo en los contrato de Nohora Acero en Metrocali y por qué ahora el nuevo Secretario de Gobierno (Reyes Kuri) lo promovió como Jefe de la Oficina Técnica Operativa de Cobro Coactivo en Hacienda Municipal? Se avecinan elecciones a Cámara, Senado y Presidencia de la República, ahora todos y todas se visten de honestidad, ser honesto está de moda, y la moda incluso a quienes no les luce, no incomoda.
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