Fiebre mundialista en la ciudad

La fiebre mundialista vuelve a todos los espacios de la ciudad: los hogares, los colegios, las tiendas, los parques y el bulevar.

Serán días de emoción, alegría, identidad y, por qué no, podrían darse los de tristeza.

En algunos colegios simultáneamente jugarán torneos inter clases donde asumirán los nombres de los 32 países que en Brasil disputarán la Jules Rimet. Bien por ese fervor deportivo.

Pero me pareció ejemplar que en Santa Librada alternen el voyerismo deportivo con lo lúdico literario: leerán crónicas, cuentos, poemas y ensayos, inspirados en el gran deporte universal.

Fabuloso, porque una de las preocupaciones de los últimos tiempos, ha sido sobre la falta de ideas y la pérdida de fundamentos de la juventud.

No reconocemos que todos somos responsables del fenómeno: escasez de motivaciones sociales, incomunicación familiar, crisis en la lectura y cambio de costumbres.

Entre las fuentes bibliográficas  de que disponen los estudiantes libradunos  para el deleite, figura el  documento “Juego limpio”, que con motivo del Mundial del 98, promovió entonces la Corporación Cultural Nuevo Milenio.

Veintisiete  connotados intelectuales expresan lo que piensan sobre los puntos de encuentro entre la  selección nacional y nuestra sociedad.

Marisol Cano Busquets resaltó de esa  antología, que  se convertía  en una interesante aproximación a lo que significa el respeto por la diferencia, la posibilidad de la convivencia armoniosa y en ejemplo de lo que puede representar para los colombianos la apuesta individual y colectiva de construcción de un país.

La historia oficial ha ignorado el fútbol como hecho social, como dice Eduardo Galeano, pero en las bibliotecas hallamos autores que han llevado las jugadas, de la cancha a sus páginas.  Deleitémonos con esos manjares literarios.

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