Luis Ángel Muñoz Zúñiga

¿Fanatismo póstumo de científicos?

Luis Ángel Muñoz Zúñiga

La noticia sobre la tarántula descubierta en la Sierra Nevada,  que denominaron “Kankuamo marquezi”, ha llevado a que indilguen un fanatismo póstumo del  equipo  investigador colombo-uruguayo.  Si Tehilard de Chardin logró acercar la ciencia y la religión, ¿qué podría  impedir a los científicos de la Universidad Nacional tomar su decisión en homenaje a García Márquez?

Es un merecido reconocimiento a su memoria por legarnos obras con omnipresencia de la fauna colombiana. La Expedición Botánica se  interesó más por la flora, inventarió veinte  mil plantas, sobre siete mil especies de animales.  José Eustasio Rivera,  en  “La Vorágine”, exceptuando la invasión de Tambochas, unas hormigas carnívoras de la región, se quedó corto frente a otras víboras, plagas, fieras o animales domésticos de la manigua, cuando narra el infierno que devora al poeta Arturo Cova y sus compañeros.

De tales vacíos no adolece “Cien años de soledad”: los gallos de pelea de Prudencio Aguilar, el mulo y la partida de chivos que José Arcadio trueca a Melquiades por imanes, los caimanes que cazaba Francis Drake  para vender su piel, los venados y las  guacamayas de carne azul con sabor a almizcle que asaron en la travesía, los pájaros y monos bullangueros, las salamandras doradas que los guiaba en la oscuridad, las gallinas y palomas espantadas por las risotadas de Pilar Ternera, las lombrices de tierra que provocaban apetito en Rebeca, el caballo que  derribaba José Arcadio, los feroces perros alemanes que acompañaban a los gringos, las mulas del correo y las hormigas que devoraron a Macondo.  Kankuamo marquezi… ¿sería  fanatismo póstumo de científicos?

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