En nuestro bello país de Colombia suceden cosas inverosímiles, exóticas, curiosas, casi siempre en contra del gobierno de turno y del mismo Estado en general. Se aprovechan, dolorosamente, de la ignorancia de muchos compatriotas en temas de cultura general, de la política, de economía. ¿Han de creer amables lectores, que mucha gente no sabe que significan los foros de Sao Paulo y de Puebla? ¿Y quiénes los fundaron y para qué? ¿Es increíble que una Corte nacional prohíba al gobierno fumigar la coca con glifosato, sin tener una información científica valedera, mientras acá, durante años, fumigan con el mismo producto productos como tubérculos, vegetales que ingerimos todos los días, sin que nada nos pase? Que intereses existen de por medio. Claro, los colombianos sabemos cuáles son los funestos propósitos de muchos de los magistrados, entregados a fuerzas oscuras que solo buscan el poder a como dé lugar y, de pronto, por mucho dinero de por medio. Razón tenía don Leonidas Bustos, expresidente de la Corte Suprema, de evadirse al Canadá para no responder por sus crímenes jurídicos.
¿No es muy extraño que un candidato presidencial pida sancionar a Alex Char por darle dinero a una amante para que adelantara campaña al Senado, mientras a ese candidato no le pasó nada por recibir unas bolsas repletas de dinero sin saberse de donde provenía ese dinero, aunque se presume? ¿Y que ese mismo candidato pida a grito herido, invalidar la candidatura del mismo Char mientras en su lista hay sospechosos de corrupción entre las que se incluye a doña alias “Teodora”, quién demandó al Estado injustamente y recibió, por orden de la CIDH, que trabaja para la izquierda, mil seiscientos cuarenta millones como indemnización, sin que aparezca en el horizonte la posibilidad de que los devuelva? ¿Igualmente, ese candidato presidencial viajó a España, ser recibido por el presidente Pedro Sánchez, reconocido comunista mundial y ayudarle a entrevistarse con los ejecutivos de Indra, empresa estatal española y contratada por el Registrador de Colombia—Alexander Vega—para que cuente los votos nuestros que serán depositados por Congreso, consultas y presidente de la República? ¿Cuál fue el propósito de esa entrevista? No olvidemos que esa empresa, Indra, fue la que contó los votos en los gobiernos de Hugo Chávez y Nicolás Maduro. ¡Y qué tal la de algunos columnistas de prensa, molestos con el gobierno de EE.UU. porque envió a una de sus funcionarias con ocho millones de dólares para la policía nacional pero, nunca dicen quienes financiaron y financian las “primeras líneas”! Y las del exvicepresidente Humberto de la Calle, hoy aspirando al Senado y quién también le lanza piedras a sus opositores, olvidando que en su época gloriosa con Santos, le mintió al país cuando dijo que si perdían el plebiscito no habría acuerdo en la Habana, amén de jurarnos que no entregarían curules sin elección popular para los jefes de las farc. Claro, existen muchas otras historias malévolas por decir lo menos.
Esa es Locombia, la que, según vemos, nunca saldrá del limbo en el que se encuentra durante muchos años, gracias a ciertos hijos que no la dejan pelechar.
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