Esperanzador futuro

Rodrigo F. Chois

No veo la hora de poder mandar a la M los abominables tapabocas. Es insufrible portarlos todo el tiempo, viajar con ellos en aviones y en cuanto contenedor vehicular público imaginado es una verdadera tortura. Me ahogo, me asfixio y hasta creo que mi cerebro, por causa de respirar mi propio CO2, comienza a jugarme malas pasadas.

Sin embargo, soy consciente de que vivimos en pandemia y de que es esa nuestra actual y triste realidad. Pero por fortuna el ritmo de vacunación va en aumento y se podría decir, teniendo en cuenta a todos los que tienen catorce días después de sus segundas dosis y a quienes ya han sido contagiados por el virus, que la tercera parte de la población colombiana ya tiene anticuerpos ¡Aleluya!

Al ritmo que se están desarrollando las jornadas de vacunación, si somos juiciosos y así parece que lo están demostrando los jóvenes, en cinco meses alcanzaremos la anhelada inmunidad de rebaño y podremos arrancar de nuestros rostros los barbijos… Y todas esas fotos que nos tomamos con ellos cubriendo nuestras sonrisas se convertirán en recuerdos de una mala época… Ruego a Dios para que así sea.

Por el momento seguiremos todos tratando de recuperar los estragos emocionales, sicológicos y materiales que nos dejó la Cuarentena. Poco a poco, y a pesar de los estrictos y necesarios controles de movilidad, de aforos y de distanciamiento; nuestra economía va encontrando su curso.

Como empresario del sector nocturno del esparcimiento celebro esta positiva evolución que con seguridad nos permitirá una ampliación de horarios de operación y hacer competitiva nuestra ciudad con respecto a municipios vecinos.

Comments

Cargando Artículo siguiente ...

Fin de los artículos

No hay más artículos para cargar