Cali, la ‘Sucursal del cielo’, se ha caracterizado por sus verdes montañas, pero hace más o menos 5 años vemos montañas de escombros, esto debido a que no hay un sitio de disposición final de residuos sólidos y los últimos gobiernos no se han preocupado en buscar soluciones. La ciudad necesita una planta que pueda procesar aproximadamente tres millones de metros cúbicos, los cuales se encuentran depositados de manera ilegal en varias partes de Cali, ocasionando con esto problemas de tipo social en los sectores donde las improvisadas escombreras funcionan, tal es el caso del barrio Petecuy y el Distrito de Aguablanca. Por esta razón, se deben buscar soluciones a esta problemática. En Cali necesitamos entender que los escombros no son basura, se pueden reutilizar y aprovechar para hacer nuevos productos. Está todo por hacer, la Administración debe darle la importancia que otros gobiernos no dieron a este tema. Se necesita una empresa pública de reciclaje, estaciones de transferencia y una planta de tratamiento de escombros. En la solución deben estar los carretilleros. La sustitución de vehículos de tracción animal es una buena oportunidad para generar oportunidades de negocios, en las que, a través de la creación y consolidación de empresas organizadas, puedan continuar ejerciendo su oficio. Adicionalmente, estaríamos contribuyendo a la solución de un asunto de salud pública, pues de acuerdo con un estudio realizado en la ciudad de Río de Janeiro, implementar sistemas efectivos de manejo y reciclaje de escombros de la construcción es una medida sanitaria que ayudaría a reducir la incidencia de dengue. Como dice Paul Krugman, existen situaciones en las que hay recursos que no se utilizan y que pudieran ponerse a trabajar, pues la verdadera escasez no es de recursos, sino de entendimiento. El problema no es de escombros, sino de iniciativa, iniciativa pública.
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