Bien recibida debe ser la disculpa que el presidente de Metrocali, Luis Fernando Sandoval, le presentó ayer a los concejales de la ciudad.
Es de humanos equivocarse y de caballeros aceptar los errores. Sin duda, los funcionarios públicos deben atender los llamados del Concejo y ampararse en un error de procedimiento para eludir un debate no deja un buen sabor.
Como bien lo dice el funcionario en su carta, frente a tantos problemas y dificultades que afronta el Sistema de Transporte Masivo hay que multiplicar los esfuerzos y unir voluntades para hacer viable el MIO.
Debatir la situación y exponer públicamente los problemas es el inicio de una construcción colectiva de la solución.
Los problemas del MIO no pueden seguirse manejando a puerta cerrada y es fundamental que la ciudad tenga información de calidad de la situación, siendo el Concejo el escenario natural para tal fin.
Sin embargo, Sandoval también tiene razón en exigirle al Concejo una actitud más respetuosa hacia él como persona y como funcionario.
Los problemas del MIO tienen un origen financiero y desembocan en fallas técnicas en la prestación del servicio. Atacar a la persona que está al frente no los soluciona.
Claro que sería deseable que al mando de la entidad estuviera una persona que además de ser un experto en transporte masivo, fuera un gran financiero, un excelente administrador, buen mercadólogo y un hábil político pero, ¿dónde está ese “mago”? Cali está aprendiendo a un precio muy alto y sin duda está perdiendo el año.
Es innegable que se requiere un ajuste estructural pero en la actual coyuntura la solución es trabajar en equipo y para ello se requiere un cambio en la actitud de todos los involucrados.
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